Fatima Mernissi, clarividencia en dos frases

Si hubiera leído antes a Fatima Mernissi, me habría ahorrado algún disgusto.

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Marruecos a través de sus mujeres, de Fátima Mernissi

En mi clase de francés, a menudo propone el profesor que debatamos sobre diversos temas. El objetivo fundamental es practicar el idioma, pero a mí me sirve para conocer las opiniones de los marroquíes tomando a mis compañeros como muestra. Comenzamos hablando sobre asuntos sin margen para la nota discordante. Resultó así que todos estaban a favor de la lectura y creían que era una lástima que en Marruecos fuera una afición menguante. Por descontado, la mayoría se catalogaron como grandes lectores, pero cuando el profesor preguntó por el último libro que habían leído, entonces llegaron las excusas: el trabajo, la familia, los estudios, el estrés… Mis esperanzas iniciales de oír recomendaciones de algún autor marroquí se esfumaron de inmediato. Incluso tuve que escuchar críticas sin fundamento a una escritora de reciente éxito. ¿Pero has leído esa novela que tan mala te parece? No, no. Así que ignoré algunos de sus comentarios.

No era la primera vez que me sorprendían tirándose piedras contra su propio tejado. A veces, cuando quieren quejarse de su país, colocan a los europeos como ideal de perfección. Da igual el asunto que tratemos, Europa se convierte en el ejemplo a seguir. Me enternece de hecho su creencia de que, si un político español se atreviera a meter la mano en la caja, entonces lo encerrarían ipso facto. Dudo si mi deber es sacarlos de su error y cuando lo intento, no quieren creerme de ninguna manera. Ya tienen una idea preconcebida difícil de cambiar. Otras veces, aprovecho las circunstancias para introducir un tema que me preocupe personalmente, como por qué es tan difícil que una chica camine sola por la calle sin que la molesten. Entonces me sorprenden negando tajantemente algo que he visto con mis propios ojos o me dan explicaciones rocambolescas que no me dejan convenido. ¿Por qué se empeñarán en ocultarme la verdad?

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Discurso femenino

Gracias a estas charlas improvisadas, he vislumbrado matices que han cambiado mi percepción del país. En concreto recuerdo el día que dijeron que en Marruecos la tradición está por encima de la religión. A menudo se explican tantas cosas por motivos religiosos que había dado por supuesto que se trataba de la piedra angular para todo. En cambio, resulta que la tradición es un pilar aún más fundamental. Valoro su respeto a las tradiciones y me parece un factor esencialmente positivo. Hasta que, en la siguiente discusión, un hombre se sirve de la tradición para justificar una violenta agresión de un profesor a una alumna de pésimo comportamiento. Mis argumentaciones en contra de la violencia no consiguen moverle ni un milímetro de su idea: está en consonancia con la tradición educativa marroquí. Nadie se atreve a llevarle la contraria en cuanto menciona la palabra mágica.

En otra ocasión, me argumenta el caballero que el adulterio no existía en el mundo árabe, sino que ha sido importado de países extranjeros. No puedo evitar reírme a carcajadas, pero nadie me acompaña. Debo de ser el único que lo encuentra disparatado. Le cuento que Las mil y una noches, el libro árabe por antonomasia, comienza precisamente con un adulterio. Niega a mayores y de nuevo echa mano de un puñado de excusas: una mala traducción, una versión tergiversada, mi mala memoria… Estos días vuelvo a casa con mal cuerpo: no consigo entenderlos.

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Desempleadas

He comenzado a leer un libro de entrevistas de Fatima Mernissi realizadas en los años setenta titulado Marruecos a través de sus mujeres. En el prólogo la autora expone las conclusiones de su estudio y me alumbran como si caminara en tinieblas. Fatima Mernissi confiesa su incomodidad en ciertas discusiones con representantes de lo que llama el discurso masculino sonoro, el proyectado en los medios y en las leyes. Mernissi se queja de la falta de interés en el control de la natalidad en Marruecos, que es tachado como “una mercancía exógena, impuesta a los países musulmanes por los canales imperialistas” y que obvia sin miramientos las técnicas existentes en la medicina tradicional marroquí. Dice Mernissi que con el tiempo ha aprendido a distinguir a estos “terroristas” contrarios a cualquier idea de apertura, renovación o cambio. Resume ese discurso en dos frases:

“NºI: “Lo que usted está diciendo es una idea importada.”

“NºII: Lo que usted está diciendo no es representativo.”

Esa primera frase me hace comprender el trasfondo de aquellas discusiones con mis compañeros. No me habría enfadado tanto si hubiera leído antes a Fatima Mernissi.

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Preocupaciones diarias

Marruecos a través de sus mujeres está editado por Ediciones del Oriente y del Mediterráneo (Traducción de Inmaculada Jiménez Morell).

Fatima Mernissi obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2003.

6 comentarios sobre “Fatima Mernissi, clarividencia en dos frases

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  1. Hola Alberto

    No hay que olvidar que la tradición está basada en el poder de quienes han ganado guerras y no están dispuestos a perder sus privilegios.

    Cuando lo vemos en otras culturas, nos llama mucho la atención. Pero en España, están pasando cosas parecidas; aunque como nos son más cotidianas, no nos damos cuenta de ello.

    A los marroquíes les pasa lo mismo con las suyas.

    Un abrazo

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    1. Es interesante pensar que quizás sea capaz de verlo con cierta facilidad en Marruecos y, en cambio, me cuesta apreciarlo en España. Seguramente tengas razón en lo que dices.
      Alberto

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  2. Yo creo que el respeto a la tradición se le exige a los pobres y a las mujeres, los ricos se la saltan ” a la torera”, ellos pueden.
    Leeré el libro de Fátima Mernissi a ver si yo logro entenderlos un poco más y enfadarme yo también un poco menos.
    Me ha encantado tu artículo, como siempre.

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  3. Sabes qué pienso, Alberto? Que cuanto más conozco Marruecos, más reconozco las historias que me contaba mi abuela, que fue maestra de escuela rural desde 1920 hasta 1967 . La tradición pesaba más que cualquier cosa, por la falta de lectura, de interés por la cultura, y Europa no era la panacea porque ni tan siquiera se conocía, solo que había trabajo y se recibían divisas desde allí…..
    Y, otra cosa, ¡ ojo!…hay una expresión que dice: “A mi familia, la critico yo…. “. Tal vez no entienden que amas Marruecos, puede que más que ellos mismos, incluso. Fátima adoraba Marruecos, a pesar de lo crítica con las tradiciones, …buscaba las razones de tanto desatino, y muchos no aceptaban su visión, alegando que residía fuera de Marruecos…. en fin.

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    1. Mi madre me hace a veces comentarios parecidos al tuyo. Lo que cuento sobre Marruecos le recuerda a viejas historias de España.
      Aunque en el blog suelo sacar a relucir lo que más me gusta de Marruecos, me voy a permitir la licencia de criticar algunos aspectos. Sobre todo, si es para destacar la labor que hizo Fatima Mernissi.
      Muchas gracias por tu apoyo.

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