Aisha Candisha vendrá hoy a por ti

img_20170920_163657.jpg
Aisha Candisha, ¡sal corriendo si la ves!

El sol reina abrasador desde temprana hora, aunque el callejón en el que juega Firdaous permanece fresco porque está a la sombra durante todo el día. El intenso calor no impide que sus tres hermanos mayores recorran una larga caminata hasta la playa de la Malabata, para así ahorrarse las monedas del autobús. Marchan juntos y cada uno guarda sus propios secretos, esperando a que llegue el momento para llevar a cabo sus respectivos planes. La niña les sigue con la mirada hasta que desaparecen por la esquina. Solo entonces percibe que su hermano pequeño está llorando porque no le han dejado ir con ellos. Su madre Fatima tiene mucho que hacer hoy y no puede abandonar la casa para llevar a Amran a que se bañe en el mar como hizo la semana anterior. Ahora comienza a preparar la comida, también planea hacer galletas en el horno y por la tarde visitar a su hermana.

img_20170617_172556-e1505923568931.jpg
Firdaous y Amran

A Firdaous no le gusta la playa, prefiere jugar con sus amigas en la puerta de casa. Hoy les falta la pelota habitual y proponen que sea ella la que traiga otra. La niña sube rápidamente las escaleras para coger la de su hermano, pero al llegar al salón lo encuentra riendo porque no para de vencer en un solitario partido de fútbol que imagina en el campo que forman los bancos tapizados. Firdaous no entiende cómo es posible que llorara hace apenas dos minutos y ahora esté tan contento. La niña sabe que no conseguirá la pelota si se la pide a su hermano. Le mira fijamente en silencio hasta que el pequeño deja de jugar por sentirse observado. La madre por un momento no oye ningún ruido y deja de trocear la cebolla hasta que vuelve a reconocer una tranquilizadora disputa infantil. Todo está en orden y puede seguir cocinando.

img_20170916_182523.jpg
Juegos infantiles

—Te contaría una cosa si pudiera. —Cuéntamela, Firdaous, dímela. —No puedo, Amran, eres muy pequeño, seguro que te pondrías a llorar. —No, ya soy mayor, casi tengo cinco años. —Está bien, pero no se lo digas a mamá. —Vale, no se lo diré. —Anoche llegó a Tánger. —¿Quién? —Ella, ya sabes, Aisha Candisha. —Firdaous se echa su larga melena por delante y camina despacio hacia él balanceándose a un lado y a otro con los brazos estirados, sin pausa, rítmicamente. Amran comienza a llorar de inmediato y le pide a su hermana que pare. La niña se retira el cabello con la mano y finge estar preocupada—. Dicen que tiene mucha hambre. En la montaña ya no quedan niños para comer y ha bajado hasta Tánger para darse un festín. Por eso no te llevan a la playa con ellos, le gusta los niños grandes como tú. —No, aún soy pequeño, todavía no tengo cinco años. —Amran está asustado y se va llorando a ver a Fatima. Le dice que no quiere que le coma Aisha Candisha. La mujer, que está ocupada con las patatas, se acuerda de golpe de su propia madre. Rememora cuando de niña le decía que no se acercara al río y le hablaba de esa muchacha hambrienta de tierna carne que surgía de las fuentes, que tenía pezuñas en vez de pies y sus pisadas quedaban allí donde surgía por las noches. Se limpia las manos en el mandil, coge al pequeño en brazos y le besa, intenta calmarlo y le asegura que solo se encuentra cerca de los manantiales porque vive en el agua.

img_20170617_185131.jpg
¡A salvo!

Amran corre al salón para informar a su hermana de la respuesta materna. Esta no le escucha, está concentrada en sus lápices de colores. —Firdaous, mamá ha dicho que Aisha Candisha vive en el agua, no en Tánger. —Claro, vivía en un río de la montaña y ahora está en la playa de la Malabata. Allí también hay mucha agua. Mira, he hecho un dibujo de ella para que salgas corriendo cuando aparezca. Si te ve por la ventana, seguro que querrá cogerte hoy mismo. —Vamos a escondernos, Firdaous. Hagamos una cueva para que no nos encuentre. —Está bien, Amran, tú escóndete aquí y yo bajo a la calle para ver si se acerca, ¿uajja? —Vale, en cuanto la oigas, ven corriendo que te hago un huequito en mi escondite. —El pequeño da un puñetazo al aire soñando que tiene que enfrentarse con Aisha Candisha. Fantasea con salvar a su hermana de sus garras porque tampoco quiere que se la coma. La niña ya no puede oírle, corre en la calle detrás de la pelota con sus amigas.

18 comentarios sobre “Aisha Candisha vendrá hoy a por ti

Agrega el tuyo

  1. Anda!!la mujer del hombre del saco….Jijijiji
    Estos hermanos mayores que pícaros….
    Me ha gustado mucho los dos hermanos queriendo defenderse el uno al otro de Aisha Candisha…tierna historia!! Besitossss

    Le gusta a 1 persona

  2. 🤔 A mí también me has hecho viajar a mi niñez. Mi prima (más mayor que yo) me contaba historias de Aisha Candisha, que en mi tierra Ceuta la llaman Bicha Candicha y en su relato decía que si pronunciabas su nombre 12 veves frente al espejo venía a por ti. Cosas de niños 😉

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: