Querido lector de Meshi shughlek

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Título

Si has llegado hasta aquí, seguramente ya habrás comprendido que soy un cabezota, que si digo que iré al hammam cada semana, lo cumpliré, que si prometo que aparecerá un nuevo artículo en El zoco del escriba cada viernes, así lo programaré para que salte mientras preparo el desayuno. En cambio, no suelo prometer nada que no esté en mi mano, ya que detesto mentir. Por eso nunca te aseguré que leerías mi primera novela, Meshi shughlek. Y no intentes convencer de hacerlo de manera diferente a como he decidido. Tus argumentos harán que abrace mi idea original aún con más fuerza. Me dices, Mrteh, aprecio que escojas tu camino, pero quiero leer cuanto antes tu libro. ¿Por qué no lo autopublicas de una maldita vez? Te respondo, soy yo el que más desea que lo tengas en tus manos, que cierres los ojos para oler sus páginas y que abras tu mente para que el calor de los baños te invada. Y que seas una persona nueva cuando cruces la salida, pero eso no ocurrirá si no encuentro antes el apoyo adecuado.

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Presentación

Ya que estoy desnudándome, como es lógico dentro del hammam, he creído conveniente compartir contigo las respuestas editoriales que he obtenido hasta ahora. No te daré sus nombres porque jamás una enemistad sirvió de ayuda. Nunca se sabe dónde va a acabar uno, así que te ocultaré al pecador. Para empezar, tuve que acostumbrarse a sus plazos hasta que leen el manuscrito. Entre dos y seis meses, dicen sin inmutarse. ¿Cómo te quedas? Pues lo tomas o lo dejas. Pasado esa fecha, los hay que no han respondido. Una suerte de silencio administrativo sin significado claro. Pero todos exigen que no los contactes, que lo harán ellos si el resultado es positivo. O eso dicen. Otros sí que contestan con un correo gélido como un témpano: Querido/querida autor/autora, hemos leído su manuscrito/manuscrita. Lamentablemente… bla, bla, bla, eso no le quita valor artístico… bla, bla, bla, gracias por confiar en nuestra editorial… bla, bla, bla, no olvide pasar por la tienda de regalos. Se pregunta uno si lo habrán siquiera abierto. Nada en su comunicado lo hace pensar. Te callan con un mensaje genérico que sirve para cada ocasión. Si no me dieran ganas de llorar, me reiría a carcajadas. Acumulo ya una larga retahíla de rechazos con impoluta ortografía.

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Nudo

Otras veces la negativa viene acompañada de esperanza. Para empezar, se produce una charla entre seres humanos, en la que argumentan los motivos de su decisión. No te alegran el día, pero ayudan a creer que quizás algún día lo consiga. Y en sus palabras se comprende que han leído el manuscrito y su opinión se vuelve valiosísima: son mis primeros lectores. Y se le escapan frases que se graban en mi memoria y que omito ahora por pudor. Y leo en su mirada que quizás le haya entusiasmado, pero tengo que escuchar que no publican autores españoles. Y hoy me han vuelto a decir que no, pero mi estómago me dicta que siga picando piedra, me recuerda que el trabajo trae recompensa, que hay un tesoro por descubrir. Algunos de esos noes traen amigos, que señalan puertas que desconocía, que me otorgan seguridad para el siguiente intento y me aconsejan que pruebe en algún concurso literario, quizás el único resquicio que queda en este hermético mundo editorial.

Soy yo, repito, el que más desea que leas el Meshi shughlek. Con este, ya son catorce los artículos que he dedicado a explicar mi recorrido mientras lo escribía, desde aquella lejana y emocionante promesa inicial hasta las frustrantes respuestas editoriales. He compartido contigo esta historia porque intuía que te divertiría conocer sus entrañas y, seamos honestos, también para despertar tu curiosidad. Ojalá lo haya conseguido. Así que, prometo que lucharé para que algún día puedas leerlo. Contactaré a los que aman Marruecos, probaré suerte en los certámenes literarios y, si algún picotazo en la dura roca descubre un mineral valioso, regresaré para contártelo. De lo contrario, jamás lo leerás. Tendrás que imaginarte de qué va este relato de baños marroquíes. Quizás mejores el original. Iba ya a despedirme, a dar por cerrada mi presentación por etapas del Meshi shughlek, pero ahora me doy cuenta de que olvidé contarte que, en una de esas visitas, en la misma puerta del hammam, apareció Francesca y comenzó a hablarme. No ha dejado de hacerlo desde entonces, pero esa es otra historia: aún no han florecido los jacarandas.

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Desenlace

Todas las entradas dedicadas a la escritura de mi primera novela se encuentran en la pestaña No es asunto tuyo dentro de la sección El escriba.

Tiempo rememorado: 29 de junio de 2018

2 comentarios sobre “Querido lector de Meshi shughlek

Agrega el tuyo

  1. Es como cuando un actor hace muchos castings y nunca le cogen.
    Y, sin embargo, sabe que vale y que necesita que confíen en él. Tiene una energía interna y quiere expresarla. Ánimo, Alberto.

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